¡Hola de nuevo, jóvenes padawans!

He regresado después de unas auto recetadas vacaciones… ¿Eh? Jefe, espere, era broma.

La verdad es que se me han juntado algunos pendientes y no había tenido oportunidad de escribir.

En esta ocasión me gustaría tocar el tema de los prejuicios tanto en manga/anime como en cómics. Sí, esas opiniones que aparecen en la sociedad cuando ven una portada de un cómic con mujeres voluptuosas, o cuando en un anime (comúnmente llamados por los papás “caricaturas japonesas”) hay escenas de peleas con algo de sangre. Tienden a etiquetarlos como mal ejemplo para los niños o la juventud.

Recuerdo cuando estaba el “boom” de Dragon Ball y en los jardines de niños o escuelas los pequeños al querer imitar a sus héroes ocasionaban peleas, los padres comenzaron a ver con malos ojos esas caricaturas “violentas” que venían del Japón.

Me disculpan, pero estoy en desacuerdo. ¿Por qué? Por una razón muy sencilla, si bien es cierto que la televisión transmite los animes y caricaturas, en ocasiones con contenido no apto para menores, los padres deben estar al pendiente de qué es lo que sus hijos están viendo, incluso, qué historietas o mangas están leyendo.

No todos los cómics son para niños y, a su vez, no todos poseen una historia o situaciones que un pequeño pueda entender. Sin embargo, me ha tocado ser testigo de menores adquiriendo temáticas para público maduro y sus padres no los previenen.

Otro punto negativo hacia los cómics o mangas son las famosas portadas que “ofenden” de cierto modo a la moral de la sociedad. Un ejemplo fue la portada censurada de “La broma asesina”, en la que las personas se quejaron porque se mostraba a Batgirl víctima de abusos, en sus diversas formas, a manos del Joker…. ¡Momento! ¿Alguien sabe la temática de esa historial? Claro, es donde el Payaso hace pasar un pésimo día a Bárbara Gordon.

The Killing Joke

La portada que tanta controversia causó y que nunca fue publicada

En la vida real nos topamos con cosas o situaciones peores y a veces no opinamos al respecto, pero no podemos ver un dibujo de una heroína con un cuerpo voluptuoso y ropa ceñida porque ya lo tachamos de inmoral. Claro ejemplo es el cómic de Vampirella (estoy preparando un post de ella para un futuro).

Es cierto que las portadas de esta vampiresa son demasiado controvertidas, por ser una figura con muchas curvas y poseer un traje que deja muy poco a la imaginación; incluso, en los años que salió al público dicho cómic, recibió fuertes críticas por presentar a una heroína con una vestimenta de prostituta.

Vampirella

Vampirella

Hace algunos meses comencé a leer el cómic de Vampirella y, la verdad, dejando a un lado su vestimenta, cuenta con una historia interesante.

Otro ejemplo son las historias que tratan temas religiosos. Muchas personas se sienten ofendidas de que se utilicen ciertas referencias, objetos o símbolos de diferentes creencias en series animadas y novelas gráficas. No pretendo herir a nadie, ni mucho menos, pero debemos tomarlo por lo que son… Historias ficticias. Un ejemplo de esto es el manga y anime Hellsing, sí, la historia de Alucard, o mejor dicho, del Conde Drácula.

Y así podremos seguir dando ejemplos de situaciones que se dan en el mundo del cómic y manga que ponen de cabeza a las personas.

Alucard

Alucard

No nos basemos en las portadas para dar un veredicto en contra de este arte que nos entretiene, porque muchas veces las historias que se nos presentan tienen un gran contenido emocional o alguna temática que te hace reflexionar, que los dibujos pasan a segundo plano.

Sé que la mayoría de quienes leen este blog son personas a quienes les encanta este fascinante mundo que llega a reflejar nuestras realidades a veces, incluso, de una manera más cruda; y de seguro conocen a alguien que tache de violentas, fantasiosas, sexosas o hasta herejes al manga y el cómic.

Imágenes: Vox, ZeroChan, Bloody Disgusting

Lord Crow

Lord Crow

Desarrollador web de profesión pero escritor por pasión. Amante de libros de suspenso, los cómics, la ciencia ficción y los videojuegos. Algunas veces observa el mundo desde el rincón de su habitación.