Si eres un lector de cómics, es seguro que alguna vez has presenciado una discusión parecida a “¿Quién es mejor? ¿Marvel o DC?”. Una discusión que lleva décadas y que es parte de la cultura nerd. Entusiastas de una y otra editorial defienden quién tiene mejores héroes, villanos, películas, series y juegos. Y en el fondo, todos sabemos cuál compañía vencería… Pero con la historia de hoy, lo admito, le sumo un crédito a Marvel, sencillamente porque cambié mi perspectiva de esta compañía.

 ¿Quién fue Martin Goodman?

El mayor de 13 hermanos, hijo de padres inmigrantes y sobreviviente de la Gran Depresión. Martin fue un joven cuya determinación lo llevó a conseguir un trabajo en la industria editorial, en donde empezaba a construir su reputación, hasta que la compañía en la que trabajaba se fue a la quiebra y Martin perdió su trabajo…

Para cualquiera de nosotros, eso hubiera significado una mala temporada, pero no para Martin, quien, decidido a superarse, aceptó trabajos pequeños e irrelevantes hasta que lograra iniciar su propia compañía: Timely Publications.

Con un gran sentido de oportunidad y su habilidad para vender contenido editorial, Martin pronto se dio cuenta de que los personajes de súperheroes se volvían populares, así que decidió tomar el riesgo más grande en su carrera hasta ese momento: contrató a una pequeña compañía para desarrollar un súperheroe para su propio cómic e imprimió 100,000 copias en una primera ronda, y 800,000 en una segunda, para casi llegar al millón de ejemplares vendidos.

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El primer gran éxito llegó con La Antorcha Humana, personaje que sería posteriormente reciclado para formar parte de Los Cuatro Fantásticos, una de las series más icónicas de la editorial, la misma a la que conocemos ahora con el nombre de Marvel Comics.

 

El imperio de Martin Goodman

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Martin Goodman se volvió rico. Aunque la historia ahora lo reconoce como un hombre de negocios poco escrupuloso que no tenía gran respeto por el trabajo, la propiedad intelectual y el valor artístico que escritores y dibujantes creaban, y que cuando tuvo la oportunidad de compartir su fortuna, simplemente se negó.

Se dice que no tenía ningún interés en lo que publicaba, sino que todo lo que le importaba era el margen de ganancia, así que imprimía cualquiera que fuera el material que pudiera venderse bien. En sus tratos con los artistas, Martin les ofrecía pagarles una vez por su trabajo, pero el contenido para imprimir y reimprimir era exclusivamente suyo.

Jack Kirby llegó a comentar respecto al precio de venta por el que Martin remató la compañía, que era menos de lo que valía Ant Man por sí solo.

 

El legado

Marvel Comics no sería lo que es hoy sin la existencia de Martin Goodman y, a pesar de la sombra de la que pudo haber sido una historia perfecta de éxito, hay que reconocer que fue Goodman el que hizo posible muchas de las publicaciones que ahora disfrutamos. Como buen empresario, supo identificar una demanda y en el camino encumbró a artistas como Jack Kirby, Stan Lee, Joe Simon, Bill Everett, entre otros.

En el 2009 Disney compró Marvel Comics por cuatro mil millones de dólares, casi una década después de haber estado en quiebra. Sin embargo, cuando Martin Goodman inició Timely Publications en 1939, los cómics y los súperheroes ni siquiera eran un negocio rentable, pero él lo hizo rentable. Fue Goodman el primero en arriesgarse invirtiendo todo lo que tenía, y sólo por eso hay que reconocer que sin él quizá no habría Marvel Comics.

Imágenes: Jim Steranko Triptich, Marvel, Michael Allan Leonard

Marvin

Marvin

Coleccionista de nieve derretida y árboles binarios. Creador de software imaginario. Lucha contra la entropía para terminar de leer los libros de todas las bibliotecas.