Esta semana tuve la fortuna de encontrar 2 publicaciones que aluden a esa sensación que todos los lectores comparten: amor y admiración por la imaginación -propia y ajena- y su reconocimiento como el espacio privado donde lo irreal es más poderoso que lo real, el reducto más querido de nuestra mente y, quizá, lo que da forma al mundo.

Desde nuestra infancia, cientos de historias han formado parte en nuestra vida y es posible que cada una, a su manera, haya contribuido a nuestro desarrollo social e intelectual, pues ¿cuántas vidas hemos vivido ya a través de la lectura? ¿De cuántos obstáculos hemos aprendido, en una sucesión viva de nudos y desenlaces? ¿En cuántas historias hemos realizado nuestros peores impulsos?

“Porque con sólo cuatro colores, algunas imágenes y palabras, nos pueden hacer reír, hacernos pensar, llevarnos a otros mundos y hacernos sentir más cerca de casa…”

La lectura, más allá de la complejidad narrativa, de las temáticas y reflexiones maduras, o de los personajes enfrentados a situaciones impredecibles, trata finalmente de seres humanos contando historias. Y a todos nos hipnotiza una buena historia. Porque en esas vidas imaginarias vemos las líneas paralelas de nuestro interior. Porque disfrutamos por igual del humor inocente, pero también los destellos de violencia visceral; los actos heroicos, el romance, el sacrificio, pero también la venganza incansable, las perversiones indecibles, los suicidios, los desastres…

Por eso amamos los cómics.

Porque hay historias que te cambian la vida. Y porque sólo pasar la página te lleva cada vez más cerca de otro mundo.

Dream

Imágenes: zenpencils.com

Marvin

Marvin

Coleccionista de nieve derretida y árboles binarios. Creador de software imaginario. Lucha contra la entropía para terminar de leer los libros de todas las bibliotecas.