Es muy probable que para las nuevas generaciones el nombre de Yolanda Vargas Dulché signifique poco, pero a decir verdad, su influencia fue fundamental para el desarrollo de la televisión y la edición de publicaciones periodísticas en México. Fue pionera del cómic y nombrada la “reina de las historietas”; la autora de creaciones que se han editado no sólo en nuestro país, sino también en Indonesia, China, Japón, Filipinas, Italia, Colombia y Estados Unidos.

Se dice que siendo estudiante escribió un texto autobiográfico de título “Cristal” que se convirtió en el inicio de su carrera como escritora. A lo largo de su trayectoria conoció a personas interesantes que posteriormente serían fuente de inspiración para distintas de sus historias.

Se inició oficialmente en el periódico El Universal donde publicaba cuentos y algunos reportajes, aunque, sin lugar a dudas, el trabajo con el que alcanzó mayor reconocimiento fue la historieta, género con el que logró posicionarse por sus relatos en las revistas de la época, como el “Pepín”, de la cadena García Valseca. Fue así que entre sus creaciones sobresalió la de un negrito cuya traviesa personalidad lo hizo famoso: Memín Pinguín.

Memín Pinguín

Dibujo de Sixto Valencia Burgos

En aquella época el director de Novedades, Gonzalo Herrerías, tenía una revista de historietas, Chamaco, que competía con el Pepín. Herrerías se llevó a Yolanda a su revista pagándole el triple de lo que le daba García Valseca, lo que de todos modos apenas ascendía a $70 pesos por semana. Furioso, García Valseca contraatacó ofreciendo a Yolanda la dirección de Pepín con el entonces fabuloso sueldo de $6,500 pesos mensuales (más que 6,500 dólares de la época actual). Sus publicaciones eran diarias e incluso llegaron a tener dos ediciones dominicales cada una. Tiempo después, García Valseca le impuso de jefe a un individuo que Vargas Dulché no soportó, así que decidió separarse de esta editorial

Con sus propios ahorros, Vargas Dulché fundó Editorial Argumentos (EDAR) -posteriormente Grupo Editorial Vid- junto a su esposo, Guillermo de la Parra, en la cual pudieran publicar sus historietas, y aunque inicialmente fue un periodo de fracaso, 3 años después de la creación de la empresa, en 1960, ya tenían una decena de historietas rentables. Entonces vino el primer éxito para Guillermo de la Parra: Rarotonga.

Rarotonga

Como los recursos de Guillermo y Yolanda eran considerables, trascendieron del cómic para colocarse también en la telenovela y la cinematografía mexicana, produciendo telenovelas y películas, obteniendo triunfos como “María Isabel”, “Cinco rostros de mujer”, “Yesenia”, “Rubí”, “Ladronzuela” y “Gabriel y Gabriela”. El periodista Paris Alejandro Salazar cuenta que el suspenso y el ansia en las historias de Yolanda Vargas Dulché tocó los más altos niveles del poder en México. Basta con recordar el capítulo final de la telenovela Gabriel y Gabriela (1982), cuando no se logró ver el rostro del personaje con el que se casó la protagonista, y que llevó al presidente Miguel de la Madrid a telefonear a Emilio Azcárraga Milmo para que le dijera la verdadera identidad del otro personaje.

La gente aprendía a leer para leerla a ella

La historieta “Lágrimas y Risas”, otra de sus creaciones, es una especie de pionera de las telenovelas, ya que muchas de las historias que han sido exitosas en la pantalla chica primero pasaron por las páginas de este cómic que vendía millones de ejemplares mensuales. Es justo reconocer que no existe una escritora en México que más lectores haya tenido, mucha gente aprendió a leer con estas historietas y se formaron nuevos lectores, éstas fueron las aportaciones más saludables de estos géneros.

Se dice que “en el México del siglo XX, muchos mexicanos lo primero que tuvieron entre sus manos no fueron los libros como Don Quijote o la Biblia, sino algún diálogo de la famosa historieta Memín Pinguín o cualquiera de las otras obras de Yolanda Vargas Dulché”. Como creadora de arte popular, generó estilos y fue capaz de motivar a millones de mexicanos a leer. Cuando en México había 70 millones de habitantes en la década de los setenta, el tiraje de sus fotonovelas era de 25 millones de ejemplares semanales.

Ella presenció la evolución del cómic de una tira a las fotonovelas editadas por computadora, el cambio de la televisión en blanco y negro a la de color. Su vida puede resumir una gran parte del entretenimiento mexicano del siglo XX, por la época de oro de la radio, del cine y de la televisión.

Yolanda Vargas Dulché, fallecida en agosto de 1999, fue galardonada en diversas ocasiones, incluso con reconocimientos póstumos como la exposición en el Museo de Arte Popular de la Ciudad de México, por su importante labor como impulsora de la historieta en México.

Imágenes: mercado libreOlliniaCaminando por la Ciudad

Luisa Kyle

Luisa Kyle

Viajera cósmica del tiempo, proveniente del extraño mundo del año 1832. Coleccionista de datos curiosos, pero innecesarios. La voz en la oscuridad que te recuerda que estás solo en el universo.