Hace tiempo no me sorprendía tanto por un proyecto tan singular cuya magnitud y significado fuese tal que, a mi parecer, se pudiera comparar con otros proyectos colosales, tales como la Bóveda Global de Semillas de Svalbard y el Disco de Oro de las Voyager. La Bóveda es el almacén de semillas más grande del mundo y lugar donde -hay la esperanza- sobrevivirá una fracción de la biodiversidad en caso de un holocausto nuclear o algún otro evento que cause la caída de la civilización. En cambio, el Disco de Oro de las Voyager es una pequeña cápsula del tiempo que cruza el espacio y que contiene imágenes, sonidos y registros que simbolizan la vida y la cultura en la Tierra: un mensaje en una botella que no tiene destinatario.

En las escuelas enseñan que “historia” es el periodo que transcurre entre la aparición de la escritura y el presente. Los eventos anteriores son llamados simplemente “prehistoria”.

La escritura, por lo tanto, es importante porque con ella dejamos constancia del progreso de la vida; con ella obtenemos una perspectiva histórica y -se supone- aprendemos del pasado. Para algunas personas, tan sólo pensar en los accidentes, las causas y las posibilidades es una fuente de placer en la que se recrea la imaginación, así como acceder al pasado a través de los escritos de todos nuestros ancestros.

Es por esto que, como persona, enfrentarme a la gran herencia cultural de la humanidad sencillamente me maravilla. Como Bernardo de Chartres decía:

“Somos como enanos a los hombros de gigantes. Podemos ver más, y más lejos que ellos, no por la agudeza de nuestra vista ni por la altura de nuestro cuerpo, sino porque somos levantados por su gran altura.”

Desde esa perspectiva de asombro encuentro a The Graphic Canon, una trilogía única que reproduce algunas de las obras literarias más famosas o importantes de todo el mundo. Y sí, en forma de cómics e ilustraciones, y con la colaboración de más de 140 artistas, algunos ya legendarios, como Robert Crumb y Will Eisner.

La antología -compuesta de 3 volúmenes y uno adicional enfocado en la literatura infantil- reproduce clásicos de la literatura mundial, desde tiempos ancestrales, donde encontramos obras como la Epopeya de Gilgamesh, La Ilíada, La Odisea, y el Popol Vuh; hasta finales del siglo XX, con obras como Crónica Del Pájaro Que Da Cuerda Al MundoEl Camino Hambriento y La Broma Infinita.

De esta fascinante combinación de literatura y arte gráfico no puedo sino sentir un profundo respeto y admiración. Russ Kick, el editor y motor principal para la creación de esta antología, expresó:

“Quería ver qué pasaría cuando los artistas más talenlosos y originales del presente usaran las obras más importantes que alguna vez se escribieron como su material de origen. Es un experimento artístico, una celebración de la literatura y una explosión de cómics.”

Para mí, The Graphic Canon comunica algo especial que se deriva de haber retrocedido tanto en el tiempo. Me recuerda la fragilidad de la condición humana y al hecho de que haya un Quijote, un Odiseo y hasta un Ozymandias en cada uno de nosotros.

Así que, antes de cruzar la última puerta, los invito a leer un buen libro o un buen cómic. Si es un buen momento, pidan una taza de café. Aquí los espero.

Marvin

Marvin

Coleccionista de nieve derretida y árboles binarios. Creador de software imaginario. Lucha contra la entropía para terminar de leer los libros de todas las bibliotecas.